domingo, 24 de enero de 2016

MI DIARIO DE ORACIÓN

Materiales: Libreta, lápices de colores y otros adornos.

«¡El Señor ha aceptado mi oración!» Salmo 6: 9

¡Tengo una gran idea! ¿Quieres saberla? ¿Qué tal si creamos un diario de oraciones? Sí, un libro que puedes decorar con lápices de colores y otros adornos, a tu gusto, para escribir tus oraciones. Te explicaré cómo lo haremos.
Toma una libreta y divídela en cuatro partes. Pide ayuda para hacerlo. En la primera parte anotarás todo lo que te hace sentir agradecido con Jesús, por ejemplo: tus papás, tus amigos, tu perrito, tu bicicleta… En la segunda parte escribirás las personas por las que quieres orar durante la semana, como tus familiares o alguien a quien quieres ayudar. En la tercera parte le pedirás ayuda a Jesús para todo lo que te preocupa. Y en la última parte vas a registrar las oraciones contestadas, así veras cómo Jesús hace milagros en tu vida.
Si todavía no sabes escribir puedes hacer dibujos para expresar tus ideas en cada página. Papá y mamá pueden ayudarte en este proyecto especial de oración y compartir juntos las bendiciones que Jesús te dará cada semana.
Recuerda escribir algo en tu diario de oración todos los días.

Oremos: Señor, ayúdame a orar todos los días y a nunca olvidarme de darte las gracias por todo.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual

AGUA QUE CORRE

Tu Oración: Querido Dios, gracias por el agua, y porque haces milagros con ella.

Versículo para hoy: “Naamán bajó al Jordán y se sumergió siete vece: según se lo había ordenado el hombre de Dios”. 2 Reyes 5:14.

A la gran mayoría de los niños y las niñas les gusta el agua. Disfrutan bebería, nadar, jugar salpicándose, bañarse, y también cuando ayudan a sus mamás a lavar los platos.
El agua estuvo presente en varias historias asombrosas de la Biblia. Por ejemplo, la historia de la pequeña esclava y el capitán Naamán que tenía lepra. Ella le recomendó ir a ver el profeta Eliseo para que lo sanara. Eliseo le indicó a Naamán que se sumergiera siete veces en el río Jordán. Así, el capitán se curó completamente de su enfermedad. El agua fue un instrumento de Dios.

Un poquito de ciencia
Para el experimento de hoy vas a necesitar un balde, un vaso, un cucharón, una jarra, una olla y una taza.
Llena el balde con agua. Con el cucharón, toma agua del balde y échala en la olla. Dibuja en tu libreta de observaciones cuántos cucharones necesitaste para llenar al vaso. Haz lo mismo con la jarra, el vaso y la taza, y dibuja la cantidad de cucharones que necesitaste para a cada recipiente.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual

SAL EN EL VALLE

Acordaos de la mujer de Lot. Lucas 17:32.

Sodoma era tan malvada que los dos ángeles que visitaban la ciudad en forma humana casi fueron atacados por una multitud de hombres. Mostrando algo de la misma hospitalidad que su tío, Lot llevó a los forasteros a su casa, pero la multitud rebelde los siguió. Habrían derribado su puerta si los ángeles no los hubieran enceguecido a todos, de manera que no podían encontrarla. Volviendo hacia Lot, los huéspedes advirtieron: “¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar” (Génesis 19:12,13). Lot se apresuró de cuadra en cuadra, golpeando en las casas de sus hijos. Ninguno de ellos lo tomó en serio. “Debes estar enfermo de la cabeza”, se rieron. “¿Huir de Sodoma? Eres demasiado supersticioso. Vuelve a la cama”.
Triste, Lot regresó a su casa y contó la historia. “Entonces, toma a tu mujer y a tus dos hijas, y huye”, los ángeles lo apuraron. Pero Lot daba vueltas. Le había llevado mucho tiempo conseguir toda esta riqueza. Además, simplemente no podía creer que la ciudad fuera tan mala. “Los mensajeros celestiales asieron de la mano a Lot, y a su mujer y a sus hijas, y los llevaron fuera de la ciudad. Allí los dejaron los ángeles y se volvieron a Sodoma para cumplir su obra de destrucción” (Patriarcas y profetas, p. 157).
Luego, el Señor se encontró con Lot. Jesús todavía tenía forma humana, como la había tenido cuando Abraham hablaba con él. ¡Ni en Sodoma, Gomorra o cualquiera de las otras ciudades de la planicie había siquiera 10 personas justas! El Señor le dio a Lot y a su familia una orden alarmante: “¡Corran por sus vidas! ¡Escapen a las montañas! ¡No quiero que ustedes sean consumidos por el fuego! Y, por favor, ¡no miren hacia atrás!”
El sol ya se había asomado, igual que cada mañana, y la gente de Sodoma estaba comenzando otro día de actividades. Los familiares de Lot se estaban riendo de su historia “loca” de los ángeles. De pronto, un destello cegador de intensa luz se abalanzó sobre la gente desprevenida, y toda el área se incendió como si hubiera estallado una bomba de hidrógeno.
Caminando arduamente por un sendero de la montaña, los pensamientos de la esposa de Lot daban vueltas en su mente.
¿Cómo podía abandonar a sus amigos, sus muebles y sus ropas finas en Sodoma? Amaba a Sodoma más que a Dios y, cuando sus qjos percibieron el destello de luz, desobedeció la advertencia de Dios y miró hacia atrás. Inmediatamente, su cuerpo se volvió blanco pálido y se convirtió en una estatua de sal.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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ELENA Y EL HIPNOTIZADOR

Cuida bien lo que se te ha confiado. No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone el falsamente llamado conocimiento de la verdad (1 Timoteo 6:20, DHH).

Elena estaba desalentada. Dios le había dado Increíbles visiones, con mensajes que ella debía compartir con quienes la rodeaban. Pero, cuando contaba a otros lo que había visto, muchos creían que no era Dios quien le estaba dando esas visiones; en lugar de ello, se corría el rumor de que sus visiones eran el resultado del hipnotismo.
¿A esto hemos llegado? Se preguntaba Elena. Los que van con sinceridad a Dios para implorar sus promesas y reclamar su salvación ¿son tratados como si hubieran hecho algo malo?
Un día, un famoso médico que se especializaba en hipnotismo vino a verla. -Tú eres un blanco fácil -se burló arrogantemente-. Podría hipnotizarte y darte “mi” visión.
-Dios me ha mostrado que el hipnotismo es malo -insistió Elena-. Nunca deberíamos ceder el control de nuestras mentes a otro ser humano.
Ese doctor fue persistente. Para probar que lo que ella había estado diciendo era verdad, le dio permiso para hipnotizarla. Él lo intentó durante media hora, y finalmente se dio por vencido. Elena supo que Dios la había ayudado a resistir los intentos del médico de controlar su mente.
Hoy en día, mucha gente cree que el hipnotismo puede ayudarlos a perder peso, dejar de fumar, deshacerse de los recuerdos negativos o hacer otros cambios que serían útiles para sus vidas. Pero, la hipnosis no es la fuente verdadera de la curación o del cambio; Dios lo es. Y nosotros podemos hacer cualquier cosa por medio de su fuerza.

SPLASH:
Los encantadores de serpientes ¿de verdad las hipnotizan? En realidad, la cobra ve la flauta del “encantador” como un posible enemigo. Se levanta en una postura defensiva e imita el movimiento de la flauta con su cuerpo. No está hipnotizada: ¡solo trata de defenderse!

¿Y AHORA?
¿Te resulta a veces difícil romper la atracción hipnótica de la computadora o el televisor? Toma una decisión consciente sobre qué permitirás que influencie tu mente.

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual

MÁS ALLÁ DEL DOLOR

No entiendo cómo funciona la electricidad, pero no dejo que eso me haga permanecer en la oscuridad. Anónimo

No tengo que entender a Dios para creer en él ni para quererlo. No siempre entiendo a mi familia ni a mis amigos; sin embargo, los quiero.
Mi relación con Dios comenzó mal porque no pude entenderlo. Cuando mi padre enfermó yo tenía nueve años y apenas sabía nada de la vida. Ignoraba el nombre de aquella enfermedad y cómo me afectaría… pero sabía que algo no iba bien. En mi mente infantil me dije: “Mónica, tienes que rezar” (por aquel entonces era católica). Y recé y recé: “Dios, haz que mi padre se cure”. Mi padre murió, y yo me enfadé. ¡Con Dios! No sabía que Dios es como una madre, o una mejor amiga, o un marido que te ama: puedes enfadarte con él que no por eso deja de quererte con la misma intensidad. La inmadura era yo, y creí que no podía ser amiga de alguien con quien estuviera enfadada. Me alejé de Dios por culpa del dolor.
Dios quiere una relación auténtica con cada ser humano, y si algo define al ser humano es precisamente su humanidad. Soy humana porque dudo, porque me enfado, me emociono, me equivoco y, a este material inservible que soy yo, Dios le propone una relación Padre-hija, una confianza más allá del dolor. Sigo sin entender todo lo malo de este mundo de pecado, pero cada mañana agarro el teléfono y llamo a Dios, a lo largo del día le envío mensajes para que sepa que me acuerdo de él y no me acuesto sin poner en práctica el principio: “No dejen que el sol se ponga estando aún enojados” (Efe. 4:26, NVI).
Si te estás haciendo preguntas acerca de Dios recuerda que esa es una condición universal, inherente a la experiencia del sufrimiento. “Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. […] Gemimos dentro de nosotros, esperando […] la redención. […] Pero el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, […] intercede por nosotros […]. Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien” (Rom. 8:22-28, RV95).
No te quedes en la oscuridad simplemente porque no entiendas a veces cómo funciona la luz de Dios.

“Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien” (Rom. 8:28, RV95).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual

¿QUIÉN ES LA PERSONA MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA?

“Nosotros somos creación de Dios” (Efesios 2:10, TLA).

Tu respuesta a la pregunta que da título a esta reflexión determinará en gran medida tu éxito o fracaso en la vida. Los psicólogos dicen que lo que piensas de ti mismo está condicionado por lo que piense de ti la persona más importante de tu vida. Si él o ella dice que eres bonito, te sentirás bonito; si te tilda de tonta, te creerás una tonta; si considera que vales mucho, tú te sentirás valioso. En fin, esa persona es como el espejo en el que miras tus virtudes y defectos. El caso de Albert Einstein explica muy bien lo que quiero decir.
Un día el padre de Albert le preguntó al director de la escuela qué carrera debía estudiar su hijo. El director respondió: “Eso no importa. Albert nunca será exitoso”. Otro maestro calificó a Einstein de “perro perezoso”. Finalmente, la junta escolar determinó que ni siquiera merecía estar en la escuela, y lo expulsaron (Jess Brallier, Who Was Albert Einstein, pp. 14, 21). Si Einstein hubiera hecho de sus maestros las personas más importantes de su vida, el mundo hubiera perdido el privilegio de haber tenido una de las mentes más brillantes del siglo XX. Por suerte para él -y para nosotros-, Albert supo ubicar adecuadamente el lugar de sus maestros y nunca les dio el primer lugar en su vida.
¿Sabes por qué Albert Einstein logró descollarse por encima de todos los que creían que no tendría éxito? Porque su madre siempre lo trató como el hombre más inteligente que había conocido. Y como ella era la persona más importante de su vida, Albert creyó en todo momento que era un joven brillante, sin importar lo que dijeran sus maestros. Y eso lo indujo a ponerse por encima de la opinión de los demás.
Aunque la madre de Albert lo hizo bien, lo más conveniente es que Dios sea la persona más importante de tu vida. Mira lo que él dice de ti: “Te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra. No temas, porque yo estoy contigo” (Isaías 43:4, 5, NVI). ¿Te das cuenta? Eres valioso. Eres amado. Eres digno de honra. Mírate en ese espejo. Si Dios piensa así de ti, ¡entonces tú has de ser una persona genial!

domingo, 24 de enero de 2016
Por: J. Vladimir Polanco Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #SoyValioso #AmordeDios

EXCRUCIATUS

“Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir Lugar de la Calavera, diéronle a beber vino mezclado con hiel; mas, en cuanto lo gustó, no quiso beberlo. Así que lo crucificaron”. Mateo 27:33-35, NC

¿Quién es este dios que nos ha elegido? Doce horas después del episodio en Getsemaní, a mediodía del viernes, Jesús cuelga de una cruz romana. Su espalda lacerada -una espalda hecha trizas hasta convertirla en un repulsivo boquete sangriento, rasgado por trocitos de hueso y metal incrustados en las correas de cuero del látigo de la flagelación que azotó su piel- roza la astillosa madera.
Los nervios, los tendones, los vasos sanguíneos de sus muñecas y sus pies han sido machacados por clavos de hierro de quince centímetros clavados a martillazos en el listón de madera. Clavado en una posición cruelmente prevista para producir la estrangulación espástica del proceso de la respiración, Jesús debe elevar su pecho simplemente para respirar. Pero para expandir el diafragma durante un tiempo suficiente para aspirar más aire, debe arrastrar por la madera la espalda hecha trizas mientras aguanta su peso contra sus muñecas y sus tobillos clavados, produciendo un dolor agudo y ardiente.
No es de extrañar que los latinos acuñaran la palabra excruciatus, que significa “sacado de la cruz” y de donde provienen palabras en varios idiomas -como la inglesa excrucia- ting-, que subrayan lo insoportable de aquel suplicio. El Calvario no fue una merienda ni nada parecido. Y, en consecuencia, hemos venido a concebir la crucifixión como el sufrimiento físico por antonomasia, ¿verdad? Ciertamente, la interpretación de Mel Gibson llevaría a uno a esa conclusión.
Sin embargo, ¿es la cruz el súmmum del dolor humano? Una vez vi a un amigo morir de cáncer, conectado a su gotero de morfina día y noche. Seguro que seis horas de Calvario no son equivalentes a seis semanas de cáncer terminal, ¿no? Debe de haber algo más en la cruz que la representación gráfica del sufrimiento humano y el dolor físico.
“Toda su vida, Cristo había estado proclamando a un mundo caído las buenas nuevas de la misericordia y el amor perdonador del Padre. Su tema era la salvación aun del principal de los pecadores. Pero en estos momentos, sintiendo el terrible peso de la culpabilidad que lleva, no puede ver el rostro reconciliador del Padre. Al sentir el Salvador que de él se retraía el semblante divino en esta hora de suprema angustia, atravesó su corazón un pesar que nunca podrá comprender plenamente el hombre. Tan grande fue esa agonía que apenas le dejaba sentir el dolor físico” (El Deseado de todas las gentes, cap. 78, p. 713, la cursiva es nuestra).
¿Apenas sentido? Entonces, ¿qué provocó tal grito de angustia antes de su muerte?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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