viernes, 9 de septiembre de 2011

HUELLAS EN EL TIEMPO

Tenía Moisés ciento veinte años de edad cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. (Deuteronomio 34:71).

Me encanta echar un vistazo a las fotos de mis antepasados. Hombres gallardos, elegantes, vestidos con impecables trajes blancos, sombrero y bastón; mujeres elegantes, con sus cabellos finamente peinados, trajes femeninos y aire de princesas. Parecen como de otro mundo. ¡El nuestro es tan distinto! Actualmente existe poca diferencia entre la moda de hombre y la de mujer, entre el papel del hombre y el de la mujer. También me encanta contemplar aquellas verdaderas obras de arte que realizaban y que todavía conservo, y me pregunto cómo podían tejer a la luz del candil y sin usar espejuelos.
Para muchas mujeres la vejez se presenta como la gran desdicha de la vida. «Después de los 60 -dicen-, la vida es otra». Y es cierto, todas las etapas de la vida son distintas y la vejez no es una excepción. Pero, ¿es realmente una desgracia entrar en la «tercera edad»? Veamos algunos ejemplos que pueden ayudarnos a crear una perspectiva diferente. Benjamín Franklin prestó sus mejores servicios al país que tanto amaba después de los sesenta años. Esculturas magníficas salieron de la mano de Miguel Ángel cuando el artista tenía ochenta y nueve años. Después de los ochenta todavía Verdi componía majestuosas óperas.
No es lo mismo ser mayor que sentirse viejo. La Biblia dice que los ojos de Moisés nunca se oscurecieron y que tampoco perdió su vigor. Aunque esta es una declaración opuesta a la ley que rige nuestro organismo, sabemos que el Señor de la vida puede y quiere hacer de nuestro transitar por las páginas de la historia una obra maestra de amor y servicio. Si eres joven, sirve con todas tus fuerzas. Si ya has entrado en la vorágine implacable del tiempo, sirve con tu experiencia, pero nunca dejes de dar, porque el que da es como un manantial, siempre fresco, vivo y puro, las aguas estancadas se pudren, por eso nunca dejes de dar lo mejor de ti. Tu Dios te dará la fuerza.

Las huellas del tiempo son monedas de oro en manos sabias.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

“GRACIAS POR LOS ALIMENTOS”

Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. Lucas 9:16.

En la Biblia no figura ningún mandamiento sobre la oración. En ninguna parte se nos dice: "Recuerda orar antes de ir a dormir", o "agradécele en oración al Padre por el alimento que tienes en tu mesa", o "no salgas de tu hogar sin haber dejado en manos divinas tu salida". No, la Biblia no impone la oración a ninguno de los hijos de Dios, pero sí presenta el ejemplo de grandes hombres de fe que usaron la oración como un recurso para estar en comunión con el Creador del mundo.
Todo pertenece a Dios en esta tierra. La casa donde vives, el colegio al que asistes, el auto en el que paseas, la computadora en la que trabajas, el equipo de sonido que te distrae, y todo lo que tienes como tuyo le pertenece al Creador. David lo expresó: "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan" (Sal. 24:1). Por lo tanto, vale recordar que así como vinimos al mundo (sin nada), lo que hoy poseemos lo tenemos prestado hasta que nos vayamos de aquí. Todo lo material que actualmente consideramos como nuestro, bíblicamente hablando, es un regalo divino para nuestras vidas.
El alimento que está sobre nuestra mesa diariamente, también es un regalo de Dios. Quizá hasta el presente nunca te faltaron los alimentos sobre tu mesa, pero debes recordar que existen partes del planeta que no pueden hablar de la misma manera sobre el sustento de cada día. Tristemente, y como consecuencia del pecado, existen en la actualidad regiones del mundo en que sus habitantes pasan hambre. Esas personas ya no se fijan en qué comer, solo se conforman con tener algo para alimentarse. Aunque vivamos en la era de la computación, de los teléfonos celulares y la tecnología digital, hay información que no se propaga pero que es real: países enteros, sumidos en una pobreza abyecta, tienen un índice poblacional altísimo con carencia de alimentos.
Si estás en el grupo de personas que todos los días tiene alimento para su sustento, no dejes de agradecerle a Dios por esto. Aunque la Biblia no dé como mandamiento orar antes de comer, sigue el ejemplo de Jesús, que antes de repartir los panes y los peces a la multitud, elevó sus ojos al cielo y "los bendijo".

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

LA MENTIRA

Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Juan 8:44.

Al regresar a casa, mientras buscaba las llaves, el sonido de una melodía dulcísima lo cautivó. Levantó la mirada, y comprobó que la música provenía de la casa de enfrente. En ella, vivía una joven linda, de cabellos rubios y andar pausado. Rigoberto la veía todos los días, de mañana, mientras ella volvía del trabajo, vestida de enfermera, y también por las noches, cuando ella iba al hospital. La música fue el punto de inicio de una amistad bonita entre ambos jóvenes. El tiempo se encargó de transformar esa amistad en amor.
Dos años después, los jóvenes, enamorados, decidieron casarse. Todo estaba listo para la boda. Faltaban apenas dos días para el día más feliz de la vida de ambos, cuando Rigoberto recibió una carta anónima, que le advertía sobre las actividades de la novia. Con la carta en mano, Rigoberto conversó con ella. La joven rubia se puso triste, y empezó a llorar.
-No sabía cómo decírtelo- se lamentó, desesperada.
-Entonces, ¿todo fue mentira? -preguntó el novio, angustiado-. No eres enfermera: eres una chica de la noche.
-No podía decírtelo; jamás lo hubieses entendido.
Todos los días, en todos los lugares, se ven escenas como esta: personas que argumentan que no pueden decir la verdad: que la dirán cuando llegue el momento oportuno; que la verdad es demasiado cruel para ser dicha en el momento; que la omiten porque aman a la otra persona. Pero, el texto de hoy afirma que la mentira, no importa el nombre que le des ni el justificativo que inventes, es maligna. Nace en la mente del enemigo; él es el padre de la mentira.
¿Estás escondiendo algo que debes decir? El mejor momento para decir la verdad es ahora; jamás habrá momento más oportuno. La verdad es como una herida limpia: sangra, duele, pero sana. La mentira, por el contrario, es como una herida infectada, que tarde o temprano te lleva a la muerte.
¿Por qué no haces de este día el día de la verdad en tu vida? Ve a Jesús, permanece a su lado: él es el camino, la verdad y la vida. Él te dará fuerzas para salir del mundo de oscuridad en el que vives, rodeado de mentiras o medias verdades. Y recuerda:" [el diablo] ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón