lunes, 25 de julio de 2011

NUEVO TRAJE

Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:23,24)

A aquel día tenía mucho trabajo así que me levante temprano. Tras realizar las tareas de costumbre, me dispuse a lavar la ropa. Después salí con el niño para llevarlo al médico. El día continuó sin descanso y por la tarde, mientras preparaba la cena, oí un ruido extraño que provenía del patio. Cuando me asome, no pude ni siquiera salir. Había obreros haciendo reformas en la casa de al lado. Me quedé paralizada. Toda mi ropa estaba manchada y llena de cemento. Respire profundamente. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?
Subí las escaleras y pedí por favor que detuvieran el trabajo para que pudiera recoger mi ropa. Me parecía mentira, tendría que lavarla toda de nuevo, y lo peor era que no tenía tiempo para hacerlo.
Hay ocasiones en la vida en que la convivencia se hace difícil. En la Biblia aparece el caso de una mujer que también tuvo que tragar aire antes de actuar. Se dice de Abigail que era una mujer de buen entendimiento y hermosa, pero estaba casada con un hombre duro y malvado (ver 1 Sam. 25: 3). Ella se había convertido en una especialista en relaciones públicas. Tal fue así, que cuando David pretendió vengarse, fue apaciguado por la sabiduría de esa mujer.
En una ocasión leí la noticia del novedoso traje FastSkin FS PRO. Con el uso del software CFD, un sofisticado modelo computacional para el análisis del flujo de fluidos, se identificaron las áreas de mayor fricción con el agua en la anatomía de los nadadores, lo que permitió así fabricar un bañador que opone un diez por ciento menos de resistencia al agua que su predecesor. Las nuevas, fibras ayudan a los nadadores a mantener una posición hidrodinámica. Este bañador sin costuras aporta además una mayor compresión al cuerpo, lo que reduce ostensiblemente la oscilación de los músculos y la vibración de la piel en el agua.
Novedoso, ¿verdad? Pero el ser humano no ha podido aún inventar algo que le ayude a aligerar las fricciones en sus relaciones interpersonales. Solo la Biblia presenta ese traje capaz de disminuir los roces sociales.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

EL DON DE LA SOLIDARIDAD

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40.

Ambrosio había sido designado como obispo de Milán, y aunque al principio se había negado, una vez que asumió su cargo, trabajó por la iglesia con devoción y entrega. Pasado algún tiempo, un fuerte ejército godo atravesó las fronteras del Danubio con el permiso imperial, pero en el transcurso de su viaje se revelaron y cometieron grandes atropellos al este de Milán.
"Como resultado de estos hechos, fueron muchos los refugiados que llegaron a la ciudad, y muchos otros cautivos permanecieron presos en espera de rescate. Ante esta situación, Ambrosio hizo fundir y vender parte de los tesoros de la iglesia, para ayudar a los refugiados y pagar el rescate de los cautivos". Este hecho no pasó desapercibido, y mientras muchos reconocieron el valor del obispo, otros lo acusaron de haber cometido sacrilegio. Ante este reproche, Ambrosio respondió: "Es mucho mejor para el Señor guardar almas que oro. Porque quien envió a los apóstoles sin oro, sin oro juntó también las iglesias. La iglesia tiene oro, no para almacenarlo, sino para entregarlo, para gastarlo en favor de quienes tienen necesidades" (La. historia del cristianismo, t. 1, p. 204).
En la actualidad existen entidades civiles y gubernamentales que trabajan solidariamente por el bien de los necesitados, pero aun así existen miles de hombres, mujeres y niños que no tiene ningún amparo social ni económico. Dependen de la solidaridad ajena, y cada cristiano está llamado a practicar este don con los hermanos "más pequeños" de Jesús.
Es notable cómo un vaso de agua no pasa desapercibido ante la vista divina, pues Jesús les dijo a sus discípulos: "Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa" (Mar. 9:41). Con estas palabras, el Mesías inculcó que no hacen falta grandes fortunas para ser solidario con el prójimo.
¡Qué espectáculo tremendo será estar ante el Rey del universo! Y qué alegría será recibir la recompensa divina y escuchar de sus labios: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis". Tú puedes formar parte de ese grupo, si entregas tu vida a Cristo para ser un cristiano solidario.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

EXTRAÑOS

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado. Colosenses 1:21.

En otro tiempo. Allá, en los rincones más apartados de la ignorancia espiritual; en las sombras del alejamiento de Dios; en los páramos de la desesperación. Cuando no conocíamos a Cristo; cuando, intentando ser felices a nuestro modo, peregrinábamos por caminos tormentosos que nos conducían a la muerte.
En otro tiempo. Cuando llegaba la noche y no podíamos dormir, porque la culpa generaba un miedo espantoso de la soledad; cuando sentíamos un dolor extraño dentro del pecho, y no sabíamos definirlo. A nosotros, que éramos extraños, porque nadie podía entender las incoherencias de nuestras acciones: sí, a nosotros, que éramos controlados por la mente enemiga; a nosotros, Dios nos buscó y nos encontró, y nos reconcilió por la sangre de su Hijo.
El versículo de hoy nos muestra que la raíz del sufrimiento es la mente enemiga: solo una mente enemiga puede maltratar a la naturaleza de la forma que lo hace; solo una mente enemiga puede acabar con la fuente de los recursos naturales, llevado por la voracidad de la ganancia.
¿Cómo explicar, si no existiese la mente enemiga, que un adulto abuse de un niño? ¿Cómo entender la autodestrucción de un joven, dominado por las drogas? ¿Cómo justificar la agresión de un hombre a la mujer que prometió amar hasta la muerte?
En vano intenta la psicología humana explicar los meandros intrincados del comportamiento humano; en vano, trata la sociedad de reeducar a un delincuente: solo Dios tiene la solución para el problema del pecado, porque solo él puede transformar la mente enemiga.
El instrumento para hacerlo se llama reconciliación. En la persona de Jesús, somos traídos de vuelta a los brazos del Padre. Y ese día, la alocada carrera del ser humano llega a su fin. Ese día, no necesitas probar a nadie que eres lo que eres; ese día, simplemente te encuentras a ti mismo.
Por eso, hoy, sal de tu casa recordando la declaración de Pablo a los colosenses: "Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón