jueves, 30 de junio de 2011

UN LUGAR PROMINENTE

De la castilla, que Jehová Dios tomo del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. (Génesis 2:22).

Estudiábamos ayer acerca del privilegio que el Creador nos da de poder decidir qué vamos a elegir para nuestras vidas. Yo, por la gracia de Dios, quiero que mi elección sea estar siempre al lado de mi amante Salvador.
Cuando contemplo los dibujos animados que ve mi hijo, mi mente se sitúa en el Edén, en ese momento en que la creación parecía completa, y sin embargo, fallaba lo más bello por crear. Dios a veces juega al escondite. ¿Te sorprende mi comentario? Yo creo que eso fue lo que hizo con Adán. Él sabía que iba a crear a la mujer, pero esperó, la escondió, la guardó hasta que Adán sintiera la necesidad de recibirla. Dios siempre sabe cuál es el momento oportuno para darnos sorpresas. ¡Y qué sorpresas!
La Biblia nos dice que Adán puso nombre a todo animal, pero que no encontró ninguno con el que relacionarse de una manera especial (ver Gen. 2: 20). Puede ser que todo a tu alrededor marche, aparentemente bien e incluso que seas envidiada por otras mujeres que te consideren dichosa, pero que dentro de tu corazón sientas que te falta algo. No te desesperes, tu Dios tiene grandes sorpresas para ti. Fue en la necesidad donde un sueño profundo sobrevino a Adán. Cuando tu alma esté angustiada, dormir confiada en los brazos amorosos del Salvador resultará altamente beneficioso.
Adán durmió, pero no durante mucho tiempo. Tú también deberás dormir antes de despertarte y ver la salvación de tu Dios; pero no temas, él no torna la espera en desesperación, solo te está enseñando a ser paciente.
Cuando Adán despertó, se quedó deslumbrado al ver la creación más hermosa y más necesaria para él. Cuando tú te despiertes te darás cuenta de que Dios te ha reservado lo más necesario para tu vida. Eva, salida de una costilla, de uno de los huesos más vulnerables del cuerpo humano, fue puesta en este mundo para ser amada y para amar. Esa es tu gran misión, mujer. Es tu misma esencia.
Dios tiene un lugar especial para cada mujer, y este lugar espera por ti.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

CONTRA VIENTO Y MAREA

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:9.
La empresa que Dios había puesto sobre los hombros de Josué no era sencilla: introducir a los israelitas en la tierra prometida y luchar contra más de treinta naciones cananeas. Pero Dios lo exhortó: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas".
Valeria fue y es un claro ejemplo de lo que significa esforzarse y ser valiente. Desde que nació debió acostumbrarse a vivir en silla de ruedas, pero lejos de sentirse inferior a otros, se integró perfectamente en su hogar, y años más tarde, asistió al colegio adventista donde realizó sus estudios primarios y su educación secundaria. Valeria comenzó a nadar a los nueve años de edad, y al advertir que en su categoría tenía grandes aptitudes, entrenó diariamente sin abandonar los estudios. Al comenzar a competir en la región, comenzó a ocupar los primeros puestos. Años después compitió a nivel nacional, y llegó a formar parte del seleccionado olímpico argentino de natación. Viajó alrededor del mundo representando a su país, y en más de una ocasión se vio galardonada con la medalla de oro.
Hoy, a sus 19 años, Valeria continúa compitiendo, y además estudia abogacía. Me gozo en decir que tuve el privilegio de tenerla como alumna en la materia de Biblia. Ella podría haber tomado la actitud de tantos otros, que mientras admiran los grandes talentos y habilidades de los demás, se quedan paralizados, viendo pasar la vida. Pero Valeria valoró los talentos que poseía y trabajó arduamente hasta alcanzar el éxito. Tal vez no exagero al afirmar que Valeria es un "Josué" contemporáneo.
A ti también Dios te está dando la oportunidad de alcanzar el éxito. Te concedió talentos y habilidades que debes usar por tu bien y para tu felicidad. En el intento por lograr tus objetivos, es posible que cometas errores y quizá tengas que sufrir reveses y desdichas. Aunque esto ocurra, no te des por vencido. La misma voz que le ordenó a Josué: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente", te habla desde las páginas de tu Biblia. Esfuérzate, persevera, procura con todas tus ansias llegar a la cima, y el Rey del cielo bendecirá tus esfuerzos y te dará el éxito anhelado.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

¿HASTA CUÁNDO?

Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. 1 Samuel 16:1.

Samuel era un profeta. Pero, también era un ser humano. Los profetas eran personas, con todas las virtudes y los defectos de cualquiera. Su amigo, el rey Saúl, había sido destituido, por Dios, del trono. Continuaba en el cargo pero, para el Señor, era como si él no existiese. Y Samuel lloraba, por causa de la nostalgia; tal vez, por miedo del futuro. Quién sabe.
Dios sí sabía el motivo de la tristeza del profeta. A pesar de los designios divinos, y aunque Dios no aceptaba más a Saúl como rey, Samuel se aferraba del pasado y se negaba a entender que las cosas cambian, y que era necesario avanzar.
Una noche, Dios habló con Samuel y le preguntó: "¿Por qué lloras?" Cada vez que Dios pregunta algo al ser humano, no es porque no sepa, sino porque desea que el hombre piense; pensar es la mejor manera de entender. La intención de Dios era que Samuel entendiese que la vida tiene etapas. Es triste cuando el adulto se comporta como niño o cuando el joven tiene la actitud de un anciano.
La etapa de Saúl había pasado; la causa de su destitución no es tema de este devocional. El pensamiento que deseo destacar es que había llegado la hora de terminar una etapa y comenzar otra. Pero el profeta se resistía a hacerlo.
Existen personas para quienes los tiempos antiguos siempre fueron mejores. Puede ser. El asunto no es si antes fue mejor o peor; lo que importa es que el presente está en tus manos y es necesario vivirlo. Cada vez que vives el presente mirando hacia el pasado, corres el riesgo de chocar contra cualquier obstáculo. Hay mucha gente herida porque no miró para el frente. Trató de vivir el presente con la mirada hacia atrás.
Hoy puede ser un día diferente para ti. Todo día puede serlo. Observa que, aunque la luz del sol es la misma todos los días, siempre existe un nuevo matiz en cada amanecer.
Por lo tanto, prepárate para los grandes desafíos y las victorias que el Señor Jesús preparó para ti. Pero no olvides lo que Dios preguntó a Samuel: "¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 29 de junio de 2011

¿REFLECTOR O BOMBILLA?

Porque separados de mí, nada podéis hacer (Juan 15: 5).
Mientras participaba en una reunión de padres en la escuela secundaria donde estudia mi hijo mayor, una persona, haciendo uso de su autoridad, emitió un planteamiento que, lejos de permitir el diálogo, se presentaba como una imposición. Para mí resulta difícil pronunciarme en tales casos, pero decidí tomar la palabra. Noté, mientras hablaba, que aquellas personas que habían aprobado la declaración anterior, cambiaban de parecer. Al final, algunos padres se acercaron a mí y me felicitaron por haber tenido el valor de presentar el asunto desde otro ángulo e impedir aquella imposición.
Esta experiencia me llevó a reflexionar sobre la razón por la que el ser humano a veces actúa como una pelota de fútbol, que va donde otro la tire. Si tuviéramos siempre presente la convicción de que hemos salido de las manos de un Dios de amor que tomó tiempo para moldearnos y para hacernos semejantes a él, no dejaríamos que nuestra voluntad se meciera de un lugar a otro como las olas del mar.
Pensando en esto vinieron a mi mente dos objetos: un reflector y una bombilla. El reflector se manipula para que refleje la luz de otro objeto, mientras que la bombilla emana luz por sí misma. Aunque ambos dependen de una fuente de energía, existe una gran diferencia entre ellos.
Creo firmemente que el Creador nos ha hecho bombillas, nos ha dado la capacidad para utilizar la energía en la forma que consideremos. Esta energía es el libre albedrío que debería estar conectado a la fuente de energía universal, Cristo Jesús. Si así fuera, nuestras bombillas reflejarían una luz inigualable. Entonces, ¿por qué andar mirando a los costados para movernos en la dirección en que lo hacen otros?
Hay momentos en los que el respeto y la humildad nos llevan a pronunciarnos de determinada manera, pero en lo que se refiere a nuestras convicciones, deberíamos recordar que hemos sido creadas con mucho amor y con la capacidad de alumbrar por voluntad propia. Cuando éntrenles momentos difíciles, recuerda escoger ser bombilla.
La energía de Dios produce en ti una luz formidable. ¡Conéctate a él!

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

TRABAJANDO CON CRISTO

Y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos. Hechos 18:3, 4.

Muchos jóvenes con los que he tratado piensan que se equivocarían si al elegir una carrera profesional esta no tuviera relación con el evangelio. Y algunos temen pecar si eligen un trabajo que nada tenga que ver con la denominación eclesiástica. Es necesario reflexionar sobre esto, para que al elegir la ocupación de tu vida, puedas hacerlo con la libertad que Cristo te concede.
Si piensas que debes servir como ministro del Señor, o como docente en la tarea educativa o como médico o enfermero misionero, hazlo. Cada día que pasa, el mundo clama por más obreros consagrados a la tarea de salvar almas, y la iglesia es la institución ideal para canalizar la ayuda y proveer el personal que aliviará tales necesidades.
Pero trabajar dentro del sistema adventista no es la única manera de servir al Señor. El ejemplo de Aquila y de Pablo lo ilustra bien. Ambos tenían el mismo oficio, fabricaban carpas durante la semana, pero cada sábado acudían a la sinagoga y compartían el evangelio. Estas labores no fueron excluyentes, ya que ellos trabajaban para ganar el pan y compartían su fe en el Salvador.
Lo mismo ocurrió con otros personajes bíblicos, quienes en las tareas y labores comunes representaron dignamente al Dios del cielo, dando pruebas, con la palabra y el ejemplo, de que su patria era la celestial. José fue gobernador en Egipto, David fue poeta y rey, Amos fue pastor de ovejas en Tecoa, Daniel fue estadista en dos cortes imperiales, Zaqueo fue cobrador de impuestos, y Cornelio fue un centurión romano. Cada uno trabajó en labores seculares, pero todos vivieron como santos en medio de sus semejantes.
Más que nunca, Dios necesita hoy contadores, abogados, médicos, ingenieros, electricistas, pintores, maestros, y cuanta profesión exista, identificados con Cristo. Si te ubicas bajo la bandera de Cristo en el lugar que te toque estar, estarás imitando la labor de Aquila y de Pablo, quienes mientras trabajaban testificaban de su amante Salvador. No lo olvides: es posible realizar un trabajo secular y ser a la vez un fiel cristiano.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

CONOCEDORES DEL BIEN

Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Génesis 3:5.

La mirada vacía y sin rumbo de Carlos se perdía en la oscuridad de la fría noche de sábado. Con un resto de cigarro que había encontrado en la calle, pensó: "¡Llegué al fondo del pozo! Si alguien me hubiese advertido que eso iba a ocurrir conmigo, simplemente me reiría de él; pero ahora, ¿qué quedó de mí?"
Carlos había vivido durante años lo que muchos llaman "sueño". Libre, sin tener que dar cuentas a nadie, iba y venía por donde quería, a la hora que quería. ¿La iglesia de sus padres? ¿Quién necesitaba del peso de la iglesia para malograr el sueño?, pensaba. La iglesia te ciega; no te permite ver. La Biblia es un libro de fanáticos, y solo sirve para reprimir las ganas de ser feliz.
Pero, ahora el cuadro de felicidad que había dibujado era un garabato, y el sueño se había convertido en una pesadilla.
Una de las armas del enemigo es burlar. El texto de hoy es una prueba de eso. Acusa a Dios de no querer la felicidad de sus hijos; de impedir que sus hijos vean "lo bueno que hay en esta vida".
Ese tipo de discurso es fuertemente aplaudido por la sociedad moderna, que insiste en probarlo todo, experimentarlo todo; vivirlo todo. Dios es un Dios de opciones, y una de esas opciones es conocer lo malo. Pero, por más que esa manera de pensar parezca "cultura", conocimiento y aprendizaje, este conocimiento siempre trae frustración y amargura al alma.
Era noche fría de sábado, y Carlos se levantó. Echó el cigarro a la basura, y exclamó: "¡Estoy cansado de conocer el mal! Voy a buscar lo que es bueno". Las palabras no habían salido de sus labios, cuando el Señor Jesús ya le abrió los brazos y lo recibió.
Tienes un nuevo día delante de ti. Y cada nuevo día trae una nueva oportunidad. No esperes a llegar, como Carlos, al fondo del pozo, para reconocer que necesitas de Jesús. El mal existe, pero no tiene nada de bueno para enseñarte. El bien, por el contrario, es todo un mundo inagotable de conquistas y de aventuras del espíritu. Escoge el bien, y no le hagas caso al enemigo cuando venga y te diga: "Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

martes, 28 de junio de 2011

EL PRINCIPIO Y EL FINAL

Yo soy Alfa y la Omega, principio y fin», dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (Apocalipsis 1:8).

El famoso pintor, escultor, arquitecto y poeta renacentista Miguel Ángel, nació en 1475 en un pequeño pueblo italiano llamando Caprese. A la edad de 30 años este artista, por orden del papa Julio II, comenzó a pintar la bóveda de la Capilla Sixtina. Durante cuatro años trabajó sin descanso tumbado sobre un andamio. Las nueve escenas que plasmó con maestría sin igual pertenecen al libro del Génesis. El pintor sabía que el comienzo de la humanidad era importante. Después de todo, siempre es trascendental saber de dónde venimos. Pero, además de los personajes directamente relacionados con los pasajes representados, Miguel Ángel insertó otras figuras, como las sibilas, mujeres mitológicas que profetizaban el futuro.
El ser humano no se conforma con saber su pasado, sino que ansía conocer el futuro. Probablemente pensando en eso, unos treinta años más tarde este maestro del pincel regresó a la Capilla Sixtina para pintar en la pared del altar escenas del juicio final, obra que no solo es reconocida por su gran valor artístico, sino por su contenido dramático.
Sí, este hombre que se atrevió a pintar a Adán recién salido de las manos de Dios, ahora se proyectaba hacia el día en que todos tendremos que comparecer ante Dios. Condicionado por las creencias de su época, Miguel Ángel coloca a la Virgen junto a Cristo, al que sitúa en el centro, y en la parte izquierda a los condenados que son arrastrados por los demonios hasta el infierno.
Al colocar a Cristo en el centro, corrobora que, como leemos en las Escrituras, él es el principio y el fin. Cristo ha estado junio a la humanidad a lo largo de toda su historia, y ciertamente estará hasta el final. ¿Has permitido a Cristo acompañarle durante toda tu historia? ¿Es para ti el Creador, Sustentador, Redentor y Salvador? El Alfa y la Omega muy pronto vendrá a buscarnos.
«Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar estas cosas que vendrán y de estar en pie delante del Hijo del hombre» (Lúe. 21: .36).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

¡ARRIBA EL ÁNIMO!

Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con ese pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Deuteronomio 31:7.

Otra de las características fundamentales para lograr el éxito en la vida estudiantil y laboral, es mantener siempre un buen estado de ánimo. Esta cualidad permite ver el futuro con optimismo, lidiar con los reveses y perseverar en procura de los objetivos propuestos.
Pero no todos poseen esta cualidad. Recuerdo un viaje que realicé "a dedo" desde mi ciudad natal hasta una ciudad turística, acompañado de una amiga. Debíamos recorrer algo más de quinientos kilómetros, y el día se adornaba con un sol radiante cuando iniciamos la gran aventura, pero lo que nunca imaginé, era que mi compañera de viaje tendría un ánimo tan negativo. Para que el viaje "a dedo" sea placentero, es necesario armarse de constancia y paciencia y siempre pensar "en positivo". Pero mi colega de aventura no tenía claros estos conceptos, y estar a su lado fue una tortura. Llegamos a destino de noche, contra todos los pronósticos lúgubres que ella realizó, y al día siguiente, ya más fresca y calmada, se disculpó reiteradamente por sus comentarios pesimistas.
Pero no solamente vemos personas desanimadas entre esta clase de viajeros, también es posible encontrarlas en el colegio, en la universidad, en la calle, en el trabajo y en la iglesia. Estas personas pintan todo de "negro", ven solamente los obstáculos y las penurias de la vida, y sus rostros tienen una expresión depresiva.
Las palabras optimistas de Moisés hacia Josué revelan la clase de ánimo que debe caracterizar a una persona. Con cariño lo exhortó: "Esfuérzate y anímate", para que enfrentara a las naciones cananeas con la mejor actitud, seguro de que la mano poderosa de Jehová estaba con él.
Querido joven, querida señorita, el mismo Dios que animó a Josué, también te dice a ti: "Esfuérzate y anímate". No te dejes abatir por los exámenes fallidos, por las distancias que debas recorrer para estudiar o por los problemas económicos. Recuerda que Dios te ordena que te esfuerces, y que la actitud animosa depende de ti, no de Dios. Por eso, a pesar de tus luchas, levanta la mirada y avanza con ánimo resuelto, que el Señor hará la parte que le corresponde.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

¿VACÍO?

Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma, no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28.

Dolores llegó a la casa cansada del trabajo, y encontró las luces apagadas, un silencio atemorizante, profundo; y las cosas bañadas de soledad. Antes de encender la luz, trató de escuchar. Nada. Solo el vacío; ese vacío que duele en el interior y va creciendo lentamente, hasta llegar a los ojos.
Hacía dos años que había salido de la casa de sus padres, esperando encontrar su "espacio". Ahora tenía "demasiado" espacio, aunque su departamento, de un solo ambiente, era pequeño.
Aquello que la joven abogada llamaba "su espacio", en realidad era libertad para vivir sin restricciones. Le molestaba que los padres le estuviesen hablando de lo que debía o no debía hacer. Se consideraba lo suficientemente grande como para escoger su propio camino. Y lo hizo.
Al principio, todo le parecía fascinante: tenía un buen empleo, automóvil propio, y estaba pagando el pequeño departamento que comprara. Vivía una vida sin reglas; no quería siquiera oír hablar de ellas. Se dejaba llevar por el instinto. Y empezó a experimentar sensaciones que jamás imaginó que existiesen.
Pero, los días fueron pasando. Y las cosas empezaron a parecerle demasiado huecas. Esto la llevó a continuar buscando nuevas sensaciones. Pero, su vida parecía una pompita de jabón: bella y atractiva por fuera, y nada por dentro.
El vacío de aquella tarde, al llegar a casa, en realidad era el vacío de su corazón. Físicamente, todo le iba bien; interiormente, se caía a pedazos, y se negaba a aceptarlo.
Cuando el Señor Jesús, en cierta ocasión, dijo que no se debía temer a los que matan el cuerpo, sino al que mata el espíritu, estaba hablando justamente de lo que Dolores sentía. Las grandes necesidades no son las del cuerpo. Lo que da sentido a las consecuciones materiales es la satisfacción interior. Y esa satisfacción solo puede proporcionarla Jesús.
La soledad del espíritu, el hambre del corazón y la sed del alma son experiencias tan traumáticas que transforman la vida en una rutina torturante y sin sentido, capaz de anular, incluso, las ganas de vivir.
Por eso, hoy, acuérdate de las palabras de Jesús: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

lunes, 27 de junio de 2011

UN PUENTE ENTRE DOS MUNDOS

Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mi» (Juan 14:6)

Estambul es la ciudad más poblada de Turquía. Con una población que alcanza los diez millones de habitantes, esta ciudad constituye un puente entre dos continentes y un paso entre dos mares. Mitad en Europa, mitad en Asia, Estambul ha controlado las rutas comerciales entre ambos continentes. Su historia de conquistas e imperios ha aportado a la cultura un magnífico legado de monumentos, como la iglesia de Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio de Topkapi, los baños turcos o el Gran Bazar.
El planeta tierra, densamente poblado, se ha convertido en el centro de todo el universo y constituye el mayor puente que existe entre dos mundos: el cielo y los otros mundos no contaminados por el pecado, las páginas de su historia nos hablan de conquistas, derramamiento de sangre, hazañas, obras de arte y culturas, así como de héroes y mártires. En este planeta se desarrolla la mayor controversia entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto, entre Dios y Satanás. Es aquí donde nació el Mesías, «Dios con nosotros». Es aquí donde, en el desenlace final de esta batalla global, se enarbolarán dos banderas. Es aquí donde tú y yo aparecemos en escena.
Visitar tierras con un pasado de conquista y con diversidad cultural es gratificante, pero poder ser huésped de la Nueva Jerusalén y de una tierra reconquistada a un precio infinito, donde el mal quedará para siempre olvidado y donde el bien reinará, es una ocasión que ni tú ni yo nos deberíamos perder.
Para muchas personas es un sueño viajar al extranjero. Obstáculos políticos, económicos e incluso raciales, impiden que sus pies pisen otro país. Pero para llegar a ver el rostro de Dios y caminar por las calles de oro de su ciudad, solo hay que cruzar el puente que se extiende como la única ruta segura que llega al trono divino. Ese viaje es gratuito. El pasaporte está expedido, los gastos cubiertos, las gestiones de aduana procesadas. ¿Deseas ser ciudadana de esa tierra? ¿Cruzarás el puente?
Cristo es el único puente que lleva a la eternidad.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

INTEGRIDAD ANTE TODO

El peso falso es abominación a Jehová; más la pesa cabal le agrada. Proverbios 11:1.

Conocí a Gerardo mientras estudiaba en la universidad. Después de graduarse, se dedicó a la venta de equipo de comunicación y, por algunas casualidades de la vida, continuamos teniendo contacto, a pesar de vivir a más de cuatrocientos kilómetros de distancia. Poco a poco, Gerardo alcanzó el éxito profesional, y así ha sido hasta hoy.
Un día, Gerardo llegó a mi oficina, y entre charlas y risas, me llevó a la playa de estacionamiento para mostrarme su nuevo automóvil. Lo felicité por la nueva adquisición y luego le pregunté: "¿A qué precio vendiste el otro auto que tenías?" Con asombro escuché el precio, pues lo había vendido muy caro. Luego me comentó: "Hace tiempo que desconecté el odómetro, para que diera la impresión de que no había recorrido tantos kilómetros".
El mundo nos puede influir al grado de apartarnos de la honestidad, y sin quererlo podemos vernos involucrados en negocios fraudulentos. Muchas personas, ansiosas por obtener más ganancias y recursos, recurren al engaño, a la mentira, al fraude y al hurto, y estafan a sus semejantes, que de buena fe negocian con ellas. En nuestros días, la falsificación, la imitación y la copia clandestina son comunes en una sociedad que no sabe cómo detener esta ola de ilícitos. En muchos aspectos, parecería que los honestos e íntegros, son personas "anormales".
Es verdad que por medio de la estafa y la deshonestidad se puede obtener un buen puntaje en un examen o una gran ganancia. Y en muchos casos, como no se percibe la acción de la justicia divina, aquel que se enriqueció estafando y mintiendo, cree que gozará de impunidad en esta vida y en la venidera.
Pero la Palabra de Dios condena el fraude y la estafa. Utilizando como ilustración la antigua balanza que se usaba en el comercio, Salomón declaró: "El peso falso es abominación ajehová; más la pesa cabal le agrada". Por esto, tú que te estás preparando para la vida profesional, nunca te desvíes de la integridad y la justicia. Por más que la tentación te susurre al oído que "nadie se dará cuenta", recuerda que hay un Dios en los cielos que ve y juzga todos tus pasos y, como si él estuviera a tu lado, condúcete con transparencia.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

DEPENDENCIA Y PLENITUD

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5.

En esta vida, todo pasa. Pasa el tiempo, el verano, la época de las lluvias, las palabras... en fin. Un día, te miras en el reflejo del agua, y descubres que la juventud también pasa.
El otro día, alguien me dijo: "Siempre me decían joven. Joven para aquí; joven para allá... Hasta que un día me sorprendí cuando una buena señora, en el mercado, me llamó señor. Entonces corrí a casa, me miré en el espejo, y descubrí, espantado, que la señora tenía razón. ¡Yo había dejado de ser un joven! Me había vuelto un señor".
Desdichadamente, cuando se es joven, da la impresión de que la juventud es eterna; que las oportunidades estarán siempre allí, al alcance de las manos. Tal vez por eso, un poeta renegado escribió: "La juventud es un don precioso que se desperdicia en la mano de los jóvenes".
¿Qué hacer para que, al llegar a los años maduros, puedas mirar para atrás y saber que valió la pena haber vivido? El versículo de hoy trae la respuesta. ¿Quieres frutos? ¿Plenitud de frutos? ¿Frutos abundantes? Entonces, recuerda que "Yo soy la vid", dice Jesús; tú solo eres la rama. Una rama separada de la vid está condenada al fuego; para nada sirve. Pero, una rama conectada a la vid recibirá vida, y el resultado será fruto abundante en todas las áreas.
La palabra que destaca en el versículo de hoy es el verbo "permanecer". Expresa continuidad, durabilidad, persistencia; lo contrario a fugacidad o intermitencia. El secreto de una vida plena es la permanencia. "Permaneced en mí" indicó Jesús. ¿Cómo se permanece en Jesús? Buscándolo todos los días, abriéndole el corazón cada mañana y diciéndole: "Señor, yo no sé vivir solo. Necesito de ti. Enséñame a caminar por los caminos de victoria". Esto significa renuncia del propio yo y dependencia de Jesús. Una dependencia que, lejos de llevarte a la esclavitud o al servilismo, te conduce a la realización y a la vida llena de significado.
Hoy puede ser la media vuelta de tu vida. Si hasta aquí sientes que tus esfuerzos son infructuosos; si trabajas con ahínco, pero nada da resultado, conéctate a Jesús. Aprende a depender de él, y prepárate para los frutos abundantes, porque él dijo: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

domingo, 26 de junio de 2011

LA ORACIÓN

Pero él se apartaba a lugares desiertos para orar. (Lucas 5:16).
La oración es el medio más eficaz que tiene el ser humano para comunicarse con su Padre celestial. Un niño que estaba haciendo un examen de geografía se dio cuenta de que no había estudiado lo suficiente como para ubicar todas las capitales que le pedían. Entonces oró: «Señor, permite que Bruselas sea la capital de Austria». ¿A qué te has reído? Pues muchas veces nuestros labios pronuncian oraciones tan ilógicas como esta.
Hace un tiempo tuve que aconsejar a una joven de la iglesia que no se casara con el muchacho que la cortejaba. Ella entendió mis palabras, pero de todas formas se casó con él. Al poco tiempo me contó que su matrimonio había fracasado. Ya tenía tres hijos y estaba divorciada. La escuché decir: «Tanto le pedí a Dios que me concediera un hogar feliz, y no lo hizo!».
¿Te das cuenta? Sin duda, Dios tiene poder para trasladar Bruselas y colocarla en Austria, pero ese no es su trabajo, más bien era la responsabilidad de aquel muchachito saber que Bruselas es la capital de Bélgica. Muchos serían los sufrimientos que nos ahorraríamos si aprendiéramos a orar como Jesús. El texto de hoy sitúa a Cristo en un escenario de popularidad, donde por supuesto no estaba exento de tentaciones. No solo en los momentos difíciles debemos orar. La tentación puede llegar en cualquier momento y bajo cualquier disfraz. Si eres una mujer de éxito, si ocupas un lugar destacado, también debes apartarte a un sitio solitario para conversar con tu Dios a solas, y para conocer su voluntad para tu vida.
Cuando, a pesar de las instrucciones divinas, ponemos capitales en los países equivocados, Dios no interviene arreglando la geografía, pero sí dándole una nueva oportunidad. La joven de quien hablé anteriormente confesó su error, pero no tomó la nueva oportunidad que Dios le brindaba. Se alejó de él, pensando que podría hallar la felicidad.
Dios permita que tu comunicación con él sea para escuchar su voz, confesar tus errores y colocarle bajo una nueva oportunidad de salvación.
Si quieres algún día caminar sobre las olas, asegúrate de orar primero en la montaña.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

LA ELECCIÓN DE LA CARRERA

De Jehová son los pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Proverbios 20:24.

Darío estaba cursando el último año de educación secundaria cuando llegó a ser mi alumno. Poseía una inteligencia brillante, aunque a veces la pereza le impedía usar toda su capacidad. Era sumamente extrovertido y soñador, y todo el colegio lo identificaba como un gran artista.
A lo largo del año, Darío cambió de carrera un sinnúmero de veces. Al principio quería llegar a ser pastor de la Iglesia Adventista. Luego, debido a su extroversión y dinamismo en público, pensó en seguir el periodismo o la actuación escénica; luego cambió a productor de cine, y terminó el año en la facultad de ingeniería.
Lo que más me llamó la atención, fue que muchos de sus condiscípulos compartían el mismo estado de incertidumbre. Vivían en una gran tensión por miedo al fracaso. Y tú, ¿te sientes inseguro respecto a cuál carrera será la mejor para tu vida? ¿Tienes miedo de equivocarte y luego tener que volver a empezar? Actualmente, en los colegios y universidades se aplican exámenes psicométricos y vocacionales para ayudar a los estudiantes a elegir carrera. Esos exámenes miden la inteligencia, el gusto y la aptitud en todas las áreas y, de acuerdo a ciertos parámetros, presentan ciertos lineamientos para elegir carrera con un mínimo de error. Pero aun así debes tener cuidado, porque no son infalibles. Tus gustos y deseos pueden variar con el tiempo y verás que lo que a los dieciocho años te gustaba, no tendrá valor cuando cumplas los veintitrés.
Entonces, ¿qué hacer? Además de recurrir a los exámenes vocacionales, acude a Dios. El Padre eterno que está en el cielo visualiza tu futuro como si fuera el presente; por ello, permite que su voluntad se manifieste en tu vida. Él sabe cuál carrera te prodigará bendiciones abundantes, conoce anticipadamente lo que te gustará hacer toda la vida, y anhela guiarte para que no te equivoques al elegir.
Salomón declaró: "De Jehová son los pasos del hombre". En otras palabras: tu elección, tu vocación, la profesión de tu vida están a la vista divina, expuestas como el sol al mediodía, y aunque ahora ignores qué va a ser de ti, el gran Dios de amor te guiará si se lo permites. No dejes de consultarlo, pues su dirección es más eficaz que todos los exámenes del mundo.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

EL AMOR

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. 1 Corintios 13:4.

Intentemos definir el amor. Digo "intentemos" porque, si Dios es amor, definir el amor será tan difícil como lo es definir a Dios. La palabra imposible encuadraría mejor.
Lo que me impresiona de las enseñanzas bíblicas es que los escritores no enfatizan definiciones y conceptos; eso sería caer en el terreno peligroso de la teoría desprovista de practicidad. El énfasis de los escritores sagrados está en la aplicación de los conceptos teóricos. Por eso, en la Biblia resulta difícil encontrar una definición teórica del amor; más bien, encontramos la descripción del amor en la vida práctica.
Esa descripción está registrada en el versículo de hoy. El propósito de Pablo es llevarnos a pensar en este tipo de amor, y compararlo con la manera en que nosotros amamos.
¿Cómo sería nuestro hogar si estas características del amor estuviesen presentes en cada miembro de la familia? Pero, estas características son propias del amor, fruto del Espíritu. Y los frutos no aparecen de un momento para otro, involucran crecimiento y desarrollo.
No te desesperes si mañana mismo no aparecen estas características en tu amor. Simplemente ve a Jesús, búscalo cada día en oración, suplícale que desarrolle en ti la capacidad de amar con un amor auténtico, y te sorprenderás con los resultados.
Fue eso lo que sucedió en la vida del apóstol Juan. Él llegó a Jesús como "el hijo del trueno". Pero, en la convivencia diaria con Jesucristo, se fue desarrollando en él el amor de Dios; apareció el fruto del Espíritu. Y, cuando lo encontramos en la isla de Palmos, años más tarde, ya no es más el "hijo del trueno": se ha transformado en el "discípulo del amor".
Levántate, asómate a la ventana. Ha empezado un nuevo día, y para ti puede ser una linda experiencia de compañerismo con Jesús. No te asustes con las tormentas que ves aproximarse; escóndete en Jesús. Vive a su lado, y prepárate para ver las maravillas que él es capaz de hacer en tu vida.
¡Ah! Y recuerda que "el amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 25 de junio de 2011

UN DIOS QUE VE

Jesús lloro (Juan 11:35)
Este brevísimo versículo es uno de los más profundos que la Biblia ha recogido por medio de la pluma inspirada. ¿Te has parado a pensar que Dios conoció las lágrimas por amor a ti?
Una mujer que había sido sacudida por las injusticias de la vida, se consumía de odio, venganza y dolor. Un día confesó sus sentimientos a una amiga; le dijo: «Para mí, Dios hace mucho tiempo que no ve». La amiga, que había tenido un pasado similar, le respondió: «Dios no ha dejado de mirar. Lo que pasa es que está llorando».
Sí, mi querida amiga, Dios no deja de mirar las injusticias que el pecado nos ha traído como consecuencia de habernos alejado del amor divino. Él contempla el trágico accidente que truncó la vida de tu hijo, o la enfermedad que, cual verdugo, consume el cuerpo de tu ser amado. Sus ojos no dejan de ver cuando eres humillada, despreciada o maltratada. Muy a menudo, incluso sin que te des cuenta, eres librada de muchas de esas pruebas. Se afirma que en el cielo, nuestro ángel podrá contarnos de cuántos peligros fuimos librados en esta tierra.
No dudes nunca de que tienes un Dios que también ha sufrido la injusticia del pecado. Vio a su hijo morir en una cruz, y por eso puede comprender tu sufrimiento y tus lágrimas. Cuando el vendaval de la desgracia te sacude sin misericordia, tus lágrimas se unen a las de tu Dios.
Podrías preguntarte: Si Dios me ama tanto, ¿por qué no interviene evitando que me sucedan estas cosas? Dios sí interviene. Su amor vela a cada instante por ti. Él mismo murió en la cruz, cuando podría haber elegido no sufrir. Jesús no tendría que haber pasado por el penoso martirio de la ingratitud, de la traición y del desprecio de aquellos a los que había venido a salvar, pero lo hizo. Confía en que «Dios escribe recto en renglones torcidos».
Puede ser que Satanás intente desviar tu camino, incluso tu misma puedes desviarte por las decisiones que tomas, pero ten presente que Dios te ve y llora por ti. Colócate en sus manos, confía en él y él hará.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

TIEMPO PARA LEER

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. 1 Timoteo 4:13.

Siempre admiré a las personas que les gustaba leer. Supongo que esa admiración se debía a que tuve que esforzarme por adquirir ese hábito. Y a ti, ¿te gusta leer? ¿Cuántos libros completos leíste el año pasado?
Como todos los buenos hábitos, es posible adquirir también el de la lectura. En los años de adolescencia y juventud, muchas de las tareas que se realizan en siete días consecutivos, llegan a tornarse en hábitos. Cepillarse los dientes, lustrar los zapatos, hacer tu cama y ordenar tu ropa, leer buenos libros, realizar tu culto de consagración a Dios y toda tarea útil, pueden tornarse en hábitos si así te lo propones. Tener el hábito de la lectura es una gran ventaja, ya que no necesitas esforzarte para hacerlo, sino que con espontaneidad puedes sumergirte en la lectura y disfrutarla.
Mientras te preparas para la vida profesional, la lectura te traerá grandes beneficios y, al fin, establecerá la superioridad que hay con otro profesional que posea el mismo título, pero que no ha leído tanto. La lectura agudiza el pensamiento reflexivo, te forma un criterio propio, amplía el lenguaje social y el académico, te concede facilidad de palabra al hablar en público, y ejercita la memoria.
Quizá te estás preguntado qué hacer para que la lectura se torne en una actividad diaria. En primer lugar, decide apartar tiempo para leer cada día, luego elige un tema que te interese y del que deseas saber más. Puede ser informática, salud, astronomía, pasatiempos, deportes, literatura, arte, etc. Luego, procura cumplir con el tiempo de lectura, sin permitir distracciones.
El apóstol Pablo conocía los beneficios de la lectura comprensiva, por eso le aconsejó a Timoteo, su hijo en la fe, que se ocupara en leer mientras él estaba ausente. Esa lectura no sería la de cualquier obra predilecta, sino la del Libro de los libros: la Biblia, la palabra inspirada de Dios.
Nuestro Creador desea que crezcamos en todas las áreas que reflejan su imagen, y la lectura nos ayuda a entrenar el intelecto. Un cristiano consagrado y capacitado intelectualmente será de más utilidad para la expansión del evangelio que aquel que solo se entregó a Dios pero no dedicó tiempo a cultivar sus facultades cognitivas. Por eso no dejes pasar más tiempo, comparte diariamente algún tiempo con los libros, y muy pronto verás los buenos resultados.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

ERES O NO ERES

Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce. Santiago 3:12.

Diego se despertó jadeando. Había tenido pesadillas toda la noche. Al amanecer el nuevo día y mirarse en el espejo, vio las marcas de una noche mal dormida. Hace tiempo que Diego vivía un tormento; y sabía que era necesario cambiar de rumbo. Se quedaba hasta altas horas de la noche mirando películas de terror. Después, esas imágenes volvían a su inconsciente durante las horas de reposo, y dificultaban su descanso.
Pero, la angustia de Diego iba más allá. Como el apóstol Pablo, se arrodillaba muchas veces y clamaba a Dios: "¿Por qué hago el mal que no quiero y el bien que deseo, no puedo?"
El versículo de hoy trae la respuesta. ¿Puede una fuente emanar agua salada y dulce al mismo tiempo? La respuesta es obvia. Eres lo que lees, oyes y miras. Son los mensajes que colocas en tu mente los que alimentan a la naturaleza de Cristo o a la naturaleza pecaminosa, que habitan dentro de ti. Si deseas andar en los caminos de Dios, tendrás necesariamente que alimentar a la naturaleza de Cristo.
La incoherencia, en el comportamiento de Diego, era que anhelaba ser un buen cristiano, alimentando a la naturaleza mala. En el momento del accionar, su mente decía una cosa, teóricamente sabía qué camino seguir; pero, el cuerpo lo llevaba a andar por senderos extraños.
Si eres higuera, afirma Santiago, producirás higos. Pero, la tragedia de muchos es que, siendo higuera, quieren producir aceitunas. Y eso no funciona; es contrario a la naturaleza.
Haz de hoy un día de revisión de tus fuentes. Coloca en tu mente mensajes que alimenten y edifiquen a la naturaleza de Cristo. Revisa tu biblioteca, la colección de tus discos o tus videos. Piensa en los lugares que concurres cuando navegas en Internet. En fin, hazte la vida cristiana más fácil.
Dios está siempre dispuesto a dar fuerzas al cansado. Nada hay que él no pueda hacer en tu vida, si con humildad lo buscas.
Antes de ir hacia tus actividades diarias, recuerda la pregunta de Santiago: "Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

viernes, 24 de junio de 2011

UN FIN, UN COMIENZO

Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamiento de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11).

Muchos viven bajo el terror de ser castigados por un Dios que vigila a los humanos para descargar sobre ellos toda su ira como castigo justo a sus delitos. Un anciano de barba espesa y ceño fruncido, sentado con su cetro, es la imagen que permanece en la mente de muchos. Sin embargo, el texto de hoy nos asegura que nuestro Dios tiene pensamientos de paz y no de mal, para damos un final feliz.
Los pensamientos de Dios no varían, siguen siendo los mismos no importa la época ni el lugar, pero el «fin» que espera el hombre vana con cada generación. Algunos desearían que su fin fuera tener muchas riquezas, vivir cómodamente y gozar de la vida. Otros, en cambio, tienen aspiraciones intelectuales, desean un título y una profesión prestigiosa. Están también aquellos que tienen anhelos emocionales, que desean disfrutar de una pareja estable, de hijos y familia. Aunque nada de esto es malo en sí mismo, sí difiere del fin que tiene Dios para sus hijos.
Jesús contó una parábola acerca de un hombre que obtuvo lo que quería y pensó que con eso había alcanzado el propósito de su vida. Pensaba: «Derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré lodos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: "Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate"» (Luc. 12:18-19). Aquel insensato perseguía los placeres en la vida, pero inesperadamente le llegó el fin, ese fin al que bien haríamos en concederle un poquito más de importancia. Y con el fin le llegó la sentencia: «Esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?» (Luc. 12: 20).
Sin duda, para ti y para mi llegará el fin. No sabemos cuándo, pero se presentará como un juez implacable que exigirá un informe detallado de lo que hemos hecho con nuestra vida. ¿Cuál es el fin que esperas tener?
Pon tus planes en las manos de Dios para obtener el fin que él espera, según sus pensamientos de paz.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

VOLUNTAD HUMANA + PODER DIVINO = ÉXITO

Dijo Jesús: Quitad la piedra. Juan 11:39.
Uno de los milagros inolvidables que realizó Jesús fue la resurrección de Lázaro. Pero también es bueno recordar la participación humana en este milagro.
Hacía cuatro días que Lázaro había fallecido y sus familiares y amigos todavía lo lloraban. No comprendían por qué Jesús no lo había socorrido a tiempo, sin embargo, seguían confiando en él como Hijo de Dios. Contra toda esperanza, se aferraron a los recuerdos que tenían del Salvador, y su fe sobrevivió.
Al llegar Jesús al sepulcro, se compadeció. Luego de un breve diálogo con las dos hermanas del difunto, "dijo Jesús: Quitad la piedra". ¿No te sorprende que el Hombre más poderoso que anduvo en la tierra, le haya pedido a la gente que quitara la piedra que sellaba la tumba? Si Jesús tenía poder para resucitar a Lázaro, ¿acaso no tenía poder para desplazar la piedra con solo una orden? Por supuesto que sí, pero Dios obra cuando el hombre ayuda.
Por medio de este incidente podemos visualizar un principio que te ayudará a triunfar en la vida: Si unes tu esfuerzo al poder divino, alcanzarás el éxito. Si deseas sacarte un 10 en algún examen, primero debes estudiar y luego pedir la dirección divina. Si quieres encontrar el amor de tu vida, debes mostrar interés en esa persona, y orar para que Dios bendiga la relación. Si deseas un trabajo, debes salir a buscarlo, rogándole al Señor que te permita obtenerlo.
Muchas personas fracasan en sus empresas personales porque caen en los extremos. Algunos cargan a cuestas una carga más pesada de la que pueden llevar. Creen que por sí mismos lograrán sus objetivos, ya que Dios está confinado a las iglesias. Otros depositan toda la tarea sobre Cristo, y se quedan de brazos cruzados esperando que él haga todo. Ninguno de estos extremos es bueno, ya que Dios actuará en la medida que lo hagas tú también.
No dejes que la pereza y el desgano te impidan hacer tu parte. Lucha y esfuérzate como si la tarea dependiera solo de ti, después encomiéndale tu labor a Cristo y verás que este principio te llevará hasta las alturas anheladas.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

CONFÍA

Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:32.

¿Cómo haces para tener fe? ¿Cómo haces para seguir esperando, cuando nada de lo que esperas sucede? Si, al menos, existiera en el aire un tímido olor a promesas que se cumplen; pasos lejanos de la persona amada, que regresa. Si crujiera alguna hoja seca a tus espaldas, diciéndote que has recuperado la audición perdida. Pero, nada de lo que esperas sucede; y escuchas, desanimado, lo que las demás personas cuentan acerca de los hechos extraordinarios que Dios obra en su vida.
El otro día, alguien me dijo: "Tengo la impresión de que cuanto más espero en Dios, él más se olvida de mí". Jesús sabía que ese tipo de pensamientos iba a asaltar muchas veces la mente de sus hijos. Por eso, un día aseguró a Pedro: "He rogado por ti, para que tu fe no falte".
La fe es confianza. Cuando tú conoces a una persona, sabes que puedes confiar en ella; tienes la seguridad de que no te fallará. Puede, incluso, demorar por circunstancias que después sabrás, pero estás seguro de que no te fallará. La conoces bien.
Esto te conduce de nuevo a Jesús. No es posible tener fe en Jesús y en sus promesas, si no convives a diario con él. Esa convivencia te lleva a conocerlo. Y entonces tienes la seguridad de que, aunque aparentemente sus promesas demoran, él no te abandonó. Está ahí, cerca de ti, esperando el momento oportuno para mostrarte la salida.
Me anima la idea de saber que Jesús está en este momento rogando al Padre por mí, para que mi fe no falte. Es que la única manera de ser feliz, en este mundo de tinieblas, es saber que, aunque se demore, la luz del nuevo día brillará.
Jesús le dijo más a Pedro. Le dijo que otra de las maneras de sentir menos el dolor y las dificultades es estar ocupado en testificar a los demás respecto del amor de Dios: "Una vez vuelto, confirma a tus hermanos". Una vida centrada en uno mismo es, con frecuencia, una vida llena de ansiedad. Cuanto más miras al reloj, pareciera que el tiempo no corre; pero, cuando te olvidas de la hora y empiezas a trabajar, el tiempo vuela.
Haz de este un día más de convivencia con Jesús y de servicio a las personas. No temas de nadie ni de nada; no desesperes, si las cosas que esperas todavía no sucedieron. Y toma las palabras de Jesús como si fuesen para ti: "Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 23 de junio de 2011

UN PASTOR FORMIDABLE

Jehová es mi pastor, nada me faltará (Salmos 23:1).

El espectáculo había sido todo un éxito. Efusivos aplausos y muestras de halago habían resonado en el inmenso salón de aquel teatro, que abría sus puertas para recibir a tan famoso artista de la voz. Para concluir, se había anunciado que se recitaría el Salmo 23. Y efectivamente, de nuevo aquel orador elevó su voz de tal forma que el público, puesto en pie, lo ovacionaba como el mejor en su disciplina. Inesperadamente apareció un anciano, que ante el asombro de todos subió al escenario. De nuevo se escucharon las inigualables palabras: «Jehová es mi pastor, nada me faltará» y un profundo silencio inundó el escenario. Cuando el anciano terminó, no hubo aplausos, sino un sentimiento de reverencia y adoración, solo interrumpido por las palabras de aquel famoso orador: «Yo conozco el salmo, pero este anciano conoce, al Pastor».
Muchas son las personas que saben repetir de memoria este hermosísimo salmo. Seguramente tú serás una de ellas. Recuerdo cuando estaba en la sala de partos para dar a luz a mi primer hijo. Las cosas se habían complicado y los médicos decidieron utilizar el fórceps. Mi instinto de madre me hizo orar a Dios por mi bebé. Entonces comencé a repetir las palabras de este salmo. No recuerdo hasta dónde llegué, porque perdí el conocimiento, pero sí sé que Jehová no solo fue mi Pastor, sino el de los médicos al guiar correctamente aquel instrumento para que no le hiciera daño al niño. Una vez nacido mi bebé, también ha sido su Pastor.
Seguramente, has pasado por momentos en que necesitabas al buen Pastor. Jesús afirmó que él es el buen Pastor, y agregó: «Conozco mis ovejas, y las mías me conocen» (Juan 10: 14). Aunque las ovejas sean testarudas y se descarríen, Jesús no deja de ser su pastor.
Jesús quiere ser tu buen Pastor. Acepta hoy ser una oveja de su rebaño y acércate a él, para que conozcas su voz. Entonces podrás, como aquel anciano, afirmar: «Jehová es mi pastor, nada me faltará». En el rebaño de Cristo, hay un lugar para ti.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

CUIDADO CON EL DINERO

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Lucas 16:13.

Uno de los errores más frecuentes de quienes deciden colportar consiste en pensar tan solo en el dinero. Muchos yerran en esto, porque al olvidarse del material evangélico que llevan, solo piensan en vender.
No es fácil conservar el equilibrio, ya que cuando el colportor tiene éxito, enfrenta la tentación de vender más para conseguir más dinero. No niego la importancia del dinero, pero señalo el peligro de salir a colportar para obtener dinero y no para esparcir el evangelio.
La obra del colportaje es evangelización "concentrada", es un puesto de avanzada de Jesús en territorios donde la iglesia no ha llegado. El colportor ha sido comisionado para llevar amor donde hay odio, paz donde hay conflictos, alegría donde hay tristeza; para mostrar y modelar a Jesús donde mora el pecado.
Los que reciben el mensaje no son los únicos que se benefician por esta tarea, ya que el colportor mismo se apropia de un sinfín de bendiciones y de una educación superior. "La mejor educación que los jóvenes pueden obtener la lograrán entrando en el campo del colportaje y trabajando de casa en casa" (El colportor evangélico, p. 49).
Y así, como en todas las tareas de la vida, la siembra realizada dará frutos espirituales y materiales. El dinero no es la razón del colportaje, sino una de sus consecuencias. Si tienes esto presente, puedes dedicarte al colportaje con dignidad.
Sé por experiencia que no es factible colportar y olvidar la cuota de la universidad, la ropa nueva y buena, los planes de matrimonio y algunos otros intereses económicos, pero recuerda que al realizar esta noble tarea persigues un fin redentor, y que el Señor satisfará tus necesidades.
Miles de personas viven hoy entre el dolor y la melancolía, viendo pasar la vida sin una esperanza consistente, sumidos en el pecado y la desesperación. Ellos te están esperando. Ellos anhelan recibir la bendita esperanza que Jesús te entregó a ti. No pases por la adolescencia y la juventud sin emprender esta tarea redentora, que el Señor recompensará con creces lo que hagas por la salvación de otros.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

TEN FE

Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Jueces 6:12.
Las 6:30 de la mañana. El despertador grita a todo volumen que ya es hora de despertar. Pero, ¡cómo! ¡Si él ni siquiera durmió! Se arrastra por la sala, para no despertar a nadie en casa. Las sandalias, deslizándose por el piso, parecen una multitud gritando al unísono: "No lo lograrás".
Las 7:30 de la mañana. Dentro del auto, mientras lleva a los hijos a la escuela, Pablo guarda silencio durante el camino. En el asiento trasero, los hijos juegan un juego electrónico portátil. En otros tiempos, les hubiese pedido que hicieran menos ruido; pero hoy no tiene fuerzas ni para eso. Por lo menos, ese ruido apaga un poco el grito de su corazón: "¡No lo lograrás!"
Las 8:00 de la mañana: hijos en la escuela; tráfico lento; en la radio, las noticias de la mañana, la previsión del tiempo... y, en el corazón, la ansiedad de quien tiene que presentar un proyecto nuevo a un grupo exigente de clientes. El material es bueno, la presentación en el proyector está bien lograda; pero, el temor continúa. Él sabe que, en el mundo de los negocios, un buen proyecto no es suficiente. La lucha es intensa, feroz; casi insana. Cualquier persona hace un buen proyecto; él necesita más que eso. Necesita aquel contrato. Pero, Pablo es un ser humano común, y tiene en su corazón las luchas comunes del día a día, el peso de la ansiedad, el fardo de la inseguridad, la inquieta pregunta: ¿Y si no lo logro? Pablo es, en verdad, la imagen de un hombre temeroso, con miedo, asustado.
El texto de hoy fue escrito para un hombre como Pablo. Un hombre que tenía un encuentro con personas difíciles, con gente a la que no le gustaba negociar; gente pesada. Y, en su desesperación, muestra que es todo, menos un hombre listo para la batalla. Gedeón cargaba en su corazón el mismo interrogante de Pablo y de muchos otros: ¿Acaso voy a lograrlo?
Tú eres un hombre valiente; el texto lo afirma. ¿Valiente? ¡Tanto Gedeón, como el Pablo de nuestra historia, nada tienen de valentía! Al contrario, ellos parecen inseguros, miedosos y ansiosos. ¡Pero, no es así como Dios te ve! La grandeza es la visión de Dios. En el texto de hoy, Dios tiene la visión de un Gedeón victorioso porque lo ve no como es, sino como será por el poder divino.
Al comenzar un nuevo día, clama a Dios. Entrégale tu vida, sal a la lucha con fe, ve al campo de batalla y vence. Pero, antes, recuerda: "Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 22 de junio de 2011

LA CENA

Cuando cayó la noche, se sentó a la mesa con los doce. (Mateo 26:20).

Todas conocemos el cuadro de Leonardo da Vinci donde el genial artista inmortalizó aquella noche en la que el Hijo de Dios se reunió por última vez con sus discípulos para compartir el pan y el vino. Conocida como «La última cena», esta pintura se ha ido deteriorando a lo largo de los años, aunque sigue siendo un monumento recordativo de aquel inigualable día.
Jesús, conociendo el futuro, había profetizado la traición que iba a sufrir. Había enseñado a sus confundidos discípulos la misión por la cual había dejado el cielo y se había convertido en ser humano. Al lavar los pies a aquellos que debían servirlo a él, no solo mostraba el inmenso amor que el cielo estaba derramando por la humanidad al rebajarse por aquellos que debían mostrarle adoración, sino que también dejó como legado para sus seguidores el verdadero espíritu que debe reinar en la congregación de sus hijos.
Me agrada pensar en aquel día en que, con mi vista, recorreré la mesa que reunirá a los redimidos de todas las edades durante la gran cena. Ya no será la última, sino la primera de un comienzo glorioso. No quedará en nuestros recuerdos como una pintura que necesita ser reparada por el efecto del paso de los años, sino que constantemente disfrutaremos de la presencia de aquel Jesús que ahora contemplamos débilmente, gracias a la mano de un artista.
En el fondo del cuadro de Da Vinci hay tres ventanas que se abren a un mundo que, ajeno a lo que ocurría en aquella habitación, continuaba su inalterable ritmo de vida. A través de aquellas ventanas, Jesús aún podía brindar luz a un oscurecido mundo sentenciado a muerte. Pero pronto se levantarían tres cruces y en una de ellas se consumaría la redención humana.
Alrededor de aquella mesa había varios hombres. Unos pensaban en el presente, que ofrecía liberación, fama y gloria. Otros permanecían atados a su pasado, atormentados por sus defectos de carácter. Y el dinero constituía el principal pensamiento de algunos. Si hubieras estado allí, ¿dónde hubiera estado tu corazón?
La primera cena en el cielo será el comienzo de una eternidad. ¿Estarás allí?

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

VACACIONES MISIONERAS

Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Lucas 10:2.

Una de las experiencias más impactantes que me tocó vivir fue la del colportaje. No fue una tarea fácil, pero sí muy enriquecedora. Durante cuatro veranos me interné en pequeños pueblos, busqué alojamiento en escuelas o en casas de familia, y dediqué mi tiempo a vender libros que contenían el mensaje de salvación.
Todavía recuerdo un hogar al que llegué. Ésa iba a ser la última casa por visitar, ya que el sol había declinado y estaba oscuro. Luego que me atendieron, me identifiqué como estudiante y brevemente relaté en qué consistía mi labor. Una vez en el hogar, los padres y un hijo atendieron cada palabra como si fuera la última que escucharían. Al terminar, después de comprar la colección de libros, la madre preguntó: "¿Cuándo van a establecer una iglesia adventista en este lugar? Desde hace mucho, vienen jóvenes como usted vendiendo literatura, pero en todos estos años jamás abrieron una iglesia. ¿Cuándo lo van a hacer?"
Yo no podía creer lo que estaba escuchando. ¡Que haya personas interesadas en que la Iglesia Adventista tenga presencia en su medio!
Y tú, ¿ya pensaste qué hacer en las próximas vacaciones? ¿Se te ocurrió dedicar ese tiempo para que otros conozcan al Salvador? Yo sé que, para muchos, dedicar las vacaciones al colportaje es un sacrificio muy grande, pero si lo comparas con el sacrificio que realizó Jesús al morir en la cruz por tus pecados, comprenderás que es casi insignificante.
Hay personas que jamás escucharán el evangelio a menos que un colportor llame a su puerta. Fíjate en esta cita: "Los libros alcanzarán a personas a quienes no se puede llegar de otra manera, personas que viven lejos de todo centro grande de población. Yo denomino a estos los oyentes de los vallados. A los tales nuestros colportores han de llevarles estos libros que contienen el mensaje de salvación" (El colportor evangélico, p. 59, la cursiva ha sido añadida).
Dios desea que tengas éxito académico y profesional, y al fortalecer tu salud espiritual serás bendecido en las otras áreas de tu vida. Al trabajar por otros te bendices a ti mismo, ya que cuando Jesús dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir" (Hech. 20:35) no lo dijo pensando en el que recibe, sino en el que da. Las personas que viven en "lo último de la tierra" (Hech. 1:8) están esperando tu labor misionera. Anímate a dedicar unas vacaciones para Jesús.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

ENGAÑO

Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana. Daniel 8:25.

Sagacidad, astucia, engaño; armas mortales en las manos del enemigo de Dios. A fin de cuentas, él solo tiene dos maneras de llevarte a la destrucción: por la fuerza o por el engaño. La fuerza no le da mucho resultado: a lo largo de la historia, cada vez que ha usado la fuerza, el pueblo de Dios ha sido más fiel. En el dolor y la persecución, los hijos se vuelven al Padre en busca de protección.
Ya el engaño es un arma que le da buenos resultados. Te hace creer que el camino que sigues te lleva a la vida y, sin embargo, te conduce a la muerte. Disfraza la verdad, la camufla y te convence del error.
El versículo de hoy es una profecía que habla de las actividades del enemigo de Dios, disfrazado: "Con sagacidad hará prosperar el engaño en su mano". Aquí se habla de prosperidad, de aparente victoria. Llegará un momento, en la historia, en que el bien dará la impresión de haber sucumbido delante del mal. Las personas serán confundidas; llamarán al mal bien, y al bien, mal.
Al ver que multitudes lo siguen, la profecía añade que "su corazón se engrandecerá". Llegará al punto de pensar que es Dios, y reclamará la adoración de todos. Como esto no sucederá, porque siempre existirán personas fieles a la Palabra de Dios, "sin aviso destruirá a muchos", completa el profeta Daniel. ¿Puedes creer que, en el final de los tiempos, habrá gentes que serán perseguidas por no integrarse a la mayoría?
La única manera de ser "vacunados" contra el engaño es conocer la verdad. Y la verdad es la Palabra de Dios.
¿Qué harás con ella? ¿La guardarás en el estante de libros? ¿La colocarás en la sala, como una pieza de decoración? ¿O la abrirás, deseoso de conocer el plan que Dios tiene para ti?
Haz de este día, un día de estudio de la Biblia. El tiempo que empleas en tu devoción personal es una inversión para la vida eterna. No salgas sin la certidumbre de que el Señor Jesús va contigo. Y no te olvides: "Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

martes, 21 de junio de 2011

LÁGRIMAS DIVINAS

Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. (Romanos 8:22).
Cuenta el pastor Alejandro Bullón que cuando era apenas un muchacho, le parecían divertidas cosas como tomar las frutas del vecino, romper puertas y ventanas o tocar el timbre de las casas y echar a correr. Un día su padre le advirtió de que le daría diez latigazos si volvía a hacer alguna travesura. En una ocasión, cuando regresaba a casa, vio que el vecino hablaba con su padre y que este estaba muy alterado. Corrió al cuarto y se puso tres pantalones. Cuando oyó la voz del padre ya sabía lo que le esperaba, así que fue a su encuentro temblando.
Al llegar ante su presencia, el padre se percató de que llevaba demasiada ropa encima, pero en lugar de mandarle quitarse los pantalones, sus ojos se inundaron de lágrimas, y dijo: «Hijo, yo no quiero castigarte, no me duele como si estuviera recibiendo yo mismo el castigo, pero ¿por qué no entiendes que no puedes continuar haciendo esas cosas? Eso solamente va a traerte problemas en el futuro».
El pastor Bullón comenta: «Si mi padre me hubiera castigado, no estaría contando este incidente porque lo hubiera olvidado, como tantos otros castigos. Pero las lágrimas de mi padre me hicieron más daño que cincuenta latigazos; su abrazo me dolió en el corazón y descubrí que no valía la pena continuar por aquel camino».
Al leer el texto de hoy, pienso que Dios dio al hombre un mundo para que lo protegiera, no para que se deleitara en hacer travesuras con él. Constantemente vemos cómo se maltrata a la naturaleza, pero Dios, en lugar de quitarnos la tierra, nos amonesta a protegerla. El deshielo de los polos por causa del efecto invernadero, la deforestación por causa de la tala indiscriminada de árboles y la extinción de especies por causa de la caza despiadada de animales o de la contaminación, están cambiando nuestro planeta a pasos agigantados. La ilimitada codicia humana hace llorar a Dios.
No dejes que Dios vierta lágrimas porque no haces nada en favor de su creación.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN

He peleado la buena, batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2 Timoteo 4:7, 8.

Si hubo un apóstol que sobresalió entre los creyentes por su entrega a Dios, por su erudición y por su dedicación a la tarea evangelizadora, ese fue Pablo. Incansable y perseverante, Pablo dio su vida para que el mensaje de salvación se escuchara en todo el mundo, y a los ojos de Dios tuvo éxito.
Recibió el evangelio por revelación de Jesús, y a partir de ese momento fue osado, sabio y tenaz al transmitir a los gentiles el mensaje de Dios. Sus cartas pastorales rebosan entusiasmo para animar a los que habían abrazado la fe a continuar en el camino de la vida.
La vida no fue fácil para este hombre de Dios. Tuvo que realizar su labor a pesar de sufrir un problema de salud, fue perseguido por judíos y romanos durante muchos años, padeció naufragios y apedreamientos y, por si fuera poco, pasó en prisión los últimos años de su existencia, hasta que ofrendó su vida a Cristo en el martirio.
Para muchos hombres de su época, Pablo fue un perdedor. Sin familia, sin amigos, sin éxito financiero ni reconocimientos. Perseguido, apedreado, azotado y difamado por las autoridades judías, su vida transcurrió entre continuos padecimientos al esparcir el evangelio. Luego de su muerte, los incrédulos se preguntaron, ¿de qué valió tanta osadía al defender el nombre de Cristo, si su vida terminó como la de un criminal?
Pero esa osadía no pasó inadvertida a los ojos del cielo, y ese hombre que para muchos fue un fracasado, a la vista del Altísimo fue un hombre de éxito. Cuando se aproximaba el fin de su vida, le escribió a Timoteo: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida". ¡Qué extraordinaria fe! Pablo no tenía ni una sombra de duda sobre su salvación, y por eso, lejos de morir como un perdedor, murió victorioso, en comunión con Jesús.
Nadie está a salvo de sufrir chascos y sinsabores, pero la meta final del cristiano es la vida eterna por gracia de Dios. Quienes la reciban podrán considerarse triunfadores, como lo fue Pablo.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

EXTIENDE LA MANO

Peca el que menosprecia a su prójimo; mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. Proverbios 14:21.

El hombre de barba blanca y ropas viejas espera en silencio. La espera se hace larga, y ya está anocheciendo. Hace meses que se reúne con los otros mendigos de la ciudad a fin de recibir un plato de sopa, que una señora caritativa sirve a los indigentes. Aquella esquina de Humboldt y La Ensenada se ha convertido en la esquina salvadora de personas como él que, si no fuese por el amor de aquella señora, dormirían con hambre.
El desconocido pasa la mano por su barba, y parece inquieto. Nunca antes había tenido que esperar tanto. No es impaciencia ni enfado sino, más bien, la extraña sensación de que la mujer no vendrá; de que no volverá; de que se ha ido para siempre, y que los pobres de la plaza volverán a tener hambre en las noches frías de aquella ciudad sin alma.
Tres días después, cuando las sombras de la noche aprisionan de nuevo a la metrópoli, aparecen dos jóvenes, trayendo la olla de sopa. Los mendigos gritan de alegría, y aplauden; el hombre de barba blanca y ropas viejas, no. Se queda parado, observando, casi confirmando su presentimiento. Algo terrible ha pasado. Puede intuirlo...
Los jóvenes confirman la mala noticia: Doña Ana, la buena señora, ha muerto. Los jóvenes son sus hijos, y aseveran que descansó con una sonrisa en los labios; pero que, antes de morir, les suplicó que no se olvidasen de llevar la sopa a los pobres.
"El que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado", declara el texto de hoy. Bienaventurado significa "feliz". No existe felicidad más grande que extender la mano al que necesita. Una vida centralizada en las propias necesidades es como pozo de agua sin salida: en poco tiempo, acaba malográndose.
Haz de este un día de amor y de generosidad. Sé un manantial: brota y corre para regar los corazones tristes. Sé cómo el trigo: aunque tengas que desaparecer en la tierra, que tus obras renazcan en una espiga llena, para continuar siendo una bendición, porque: "Peca el que menosprecia a su prójimo; mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

lunes, 20 de junio de 2011

GRANDES COSAS

No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cuales la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2).

¿Qué quiso decir el apóstol cuando enfatizó que no nos conformáramos a este mundo? Creo que Pablo me estaba diciendo: «No transijas, no encuentres satisfacción en los placeres que el mundo te brinda».
Hay muchas mujeres que viven única y exclusivamente buscando el placer. Aunque su risa oculta mucho llanto, parece atractiva la forma en que se desenvuelven. «Gozan» del sexo sin compromisos, por lo que no tienen que dar cuenta de sus actos. Sus hijos aprenden a encontrar soluciones por sí mismos, mientras que tú... luchas contra gigantes que te cuesta tanto vencer. ¿Sabes?, conformarse es demasiado fácil, pero transformarse y renovarse requieren esfuerzo, decisión y fuerza de voluntad. Debes saber que Dios no creó el sexo para que nos dejara emocionalmente vacías. Tampoco te creó para que fueras meramente una máquina de procrear, ni de fabricar zapatos o ropa. No te creo tu Padre para que destruyas tu cuerpo con una sexualidad desenfrenada, ni para que vacíes tus bolsillos por cosas corruptibles y pasajeras.
El Creador te formó para que disfrutes a plenitud la buena voluntad que tiene para tu vida, para que seas una mujer triunfadora, amada y que sepa amar. Para que disfrutes de una familia que te respete y a la que puedas abrazar. Para que seas valorada por tu capacidad intelectual y por tus virtudes. Dios tiene una misión para ti pero, ¿cómo cumplirla?
Hace algún tiempo escribí esta canción que ahora comparto contigo y que se ha convertido en una oración para mí: «Hazme, Señor, una vasija útil. / Moldéame, Señor, con tus manos de amor. / Lléname de tu presencia. Dame paz en la tormenta. / Toma tú mi débil mano, y guíame, Señor. / Una vasija útil quiero ser. / Una vasija en tus manos. / Ser un bálsamo de aliento, donde mi hogar encuentre paz. / Lléname de tu presencia, dame paz en la tormenta. /Toma tú mi débil mano, y guíame. Señor».
Ponte en las manos de tu Señor, y experimentarás cosas grandes y maravillosas.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera